Nueva clase de protesta

Tras expresar mi posición formal sobre la huelga del 29-S, quiero aclarar algo. Pienso que en las circunstancias actuales una huelga es claramente insuficiente. A nadie con un mínimo de espíritu crítico se le debe escapar que las estructuras globalizadoras en que estamos inmersos han definido un escenario que convierte en obsoletos tanto los problemas como las soluciones que se daban cuando el mundo laboral y comercial se limitaba al ámbito nacional de cada país. Ahora las políticas globales predominan y son las reglas del libre mercado las que condicionan las decisiones de los gobernantes nacionales. Por no hablar de las poco transparentes directrices que estos reciben de organismos económicos cuyo campo de acción es mucho más amplio. En consecuencia, nuestros gobiernos toman decisiones que van incluso en contra de su ideología y de sus gobernados, haciéndoles parecer perdidos y desorientados. Cosa que no ocurre con los empresarios multinacionales y sus representantes políticos (la derecha). Es por eso que hay que dar un salto en la organización obrera y oponer al “empresariado global” una protesta también global. Y en mi opinión no es suficiente con preparar una huelga global. Pienso que sería más eficiente una “huelga de consumo”, esto es, dar instrucciones a la población para que compren solamente la comida y bebida necesaria para vivir y sólo en comercios locales, incluso que aquellos productos frescos que puedan ser adquiridos directamente al productor local deberían comprarse así .Y que no compren nada más, provocando pérdidas e incluso la ruina a las multinacionales, obligándolas a aceptar una negociación laboral justa.
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Published in: on 11 septiembre, 2010 at 14:53  Dejar un comentario  

Buena Economia, Mala Economia (I)

Una de las objeciones más comunes que me suelo encontrar a esta idea de un mundo sin dinero es la creencia (para los economistas ley universal) de que los recursos obtienen un valor añadido simplemente al obtenerlos. Por supuesto eso tiene perfecto sentido si queremos construir un sistema económico basado en el valor de las cosas y nada más. O sea en el mundo que vivimos. Por decirlo de una manera sencilla, si queremos jugar al monopoly, existen unas reglas que todos debemos conocer y acatar. Lo que somos incapaces de ver es que tenemos otros “juegos” a nuestra disposición. Y si la economía actual no nos satisface (ver la entrada titulada Bases Ideológicas), ¿que nos impide cambiar, no las reglas de juego, que son perfectamente válidas para ese juego, si no de juego en sí?. De ahí que la primera regla de este sistema que propongo sea que los recursos de que disponemos tienen precisamente su propio valor intrínseco. O sea que un saco de cereal es un saco de cereal y nada más. Y el sistema debe buscar la forma más eficiente de obtenerlo, conservarlo y hacerlo llegar a toda la población. En el mundo económico actual, si tienes un saco de cereal, le pones un precio y lo vendes a quien te lo pague. Pero enseguida vemos que hay parte de la población que no tiene dinero para pagar el recurso. Aquí ya se manifiesta el fracaso de este sistema, pero preferimos no cambiar y simplemente hacemos la vista gorda mientras la gente muere de hambre (el asunto es más complejo pero creo que así se entiende bien). Y achacamos esta muestra de insensibilidad a la supuesta “maldad natural” del género humano, y añadimos que el dinero sólo es la herramienta, es la persona lo que es malo. Esto es más falso que un amigo de Facebook. Las personas no somos malas o buenas. Somos malos…y buenos. A la vez. Indisolublemente. Y lo que hace que actúemos de una manera o de otra son las circunstancias que rodean la elección. Entre otras, la herramienta. Jose María (alias chemazdamundi), experto economista cuyo blog recomiendo mucho, me ponía el ejemplo de que un martillo es sólo una herramienta, y era la persona quién optaba por usarlo para clavar clavos y construir cosas o para usos más malignos. O sea que la persona es mala o buena. Error. Si a la gente le das martillos y clavos, alguno habrá que los use para sacar los ojos al vecino, pero la mayoría los van a usar para construir. Y si les das armas (cuchillos, espadas, pistolas) se van a dedicar a la guerra y a matarse. Por eso, si les das dinero y les dices que cuanto más acumulas más recursos ( alimentos, ropa, seguridad, etc) puedes conseguir, acabas teniendo el sistema económico actual. O sea escasez artificial, ricos y pobres, guerras, delincuencia. ¿Debemos creer que todo esto es fruto de la naturaleza humana?. Ya hemos visto que no. Sólo nos hemos equivocado de herramienta, o de juego. Y podemos cambiar eso. Sólo hay que elegir otras herramientas ( p.e. el trabajo solidario o gratuito y la gestión eficiente) y construir un nuevo sistema, que deje atrás las desigualdades y demás efectos negativos del actual. De ahí nace mi propuesta. Saludos.

Published in: on 9 septiembre, 2010 at 14:46  Dejar un comentario  

Sobre la Huelga

Salud, camaradas. Hoy me apetece escribir de nuevo, después de las vacaciones y la vuelta al estrés de la gasolinera. Y quiero volver con un comentario sobre la cercana huelga general que los sindicatos han anunciado para el 29 de este mes. A mi alrededor escucho sobre todo razones para no hacer huelga ese día: que si te quitan el sueldo del día, que si a ver que hacen los compañeros, que si no sirve para nada, que si los sindicatos no se han acordado de nosotros hasta ahora,etc etc etc. Pues bien, mi opinión es que hay que hacer huelga, primero para que los políticos vean que aún no estamos tan alienados como les gustaría, y segundo para joder precisamente a los sindicatos, para obligarlos a soltar la teta gubernamental y volver a la lucha por los derechos y la dignidad de los obreros. Y en tercer lugar, por coherencia con nuestra identidad obrera, que como el compañero Manuel Cañada de Izquierda Unida dice aqui: iu-extremadura.es/index.php/panfleto_para_despuÉs_de_una_huelga ,
ha sido ninguneada hasta el extremo de que los propios obreros hemos renegado de ella, creyendonos miembros de la llamada “clase media” o acomodada, olvidando que nuestras vidas dependen de un sueldo, y nuestra dignidad laboral, cuando no como personas, de unos logros que otros obreros luchadores consiguieron en otros tiempos más duros. Por eso, yo voy a ir a la huelga. Pues eso, un placer leeros de nuevo, y espero no tardar mucho en aportar algo más. Saludos.

Published in: on 8 septiembre, 2010 at 15:29  Comments (1)